sábado, 1 de marzo de 2025

 

“Competencias Docentes para la Innovación Educativa en la Nueva Escuela Mexicana”

Iveth Bocanegra Esquivel 

Resumen:

En un entorno globalizado y tecnológico la Nueva Escuela Mexicana (NEM) busca mejorar la calidad de la enseñanza mediante la innovación, lo que requiere que los docentes desarrollen habilidades y actitudes adecuadas. En este artículo se destaca que la innovación no solo implica la adopción de nuevas tecnologías, sino un cambio en la cultura educativa que fomente el pensamiento crítico y la colaboración. A pesar de las intenciones del modelo educativo, persisten desafíos como la resistencia al cambio, la falta de formación continua y la brecha digital. Para superar estos obstáculos, se enfatiza la necesidad de una formación continua efectiva y la creación de espacios colaborativos que permitan a los docentes compartir experiencias y estrategias. El éxito de la NEM dependerá de la capacidad de los educadores para adaptarse y de la disposición de la comunidad escolar para apoyar este proceso.

Palabras Clave: Innovación educativa, Competencias docentes, Nueva Escuela Mexicana (NEM), Formación continua, Tecnologías de la información y la comunicación (TIC), Cambio educativo/pedagógico.

Introducción

La educación en México enfrenta un desafío crucial en el contexto de la globalización y la rápida evolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La Nueva Escuela Mexicana (NEM) se presenta como un modelo educativo que busca responder a estas exigencias, promoviendo la innovación educativa como un pilar fundamental para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, convirtiéndose así  la innovación educativa en un pilar fundamental para mejorar la calidad de la enseñanza y garantizar que los docentes posean las competencias necesarias para enfrentar los desafíos del nuevo modelo educativo.

Este ensayo tiene como objetivo analizar las competencias docentes necesarias para implementar la innovación educativa en el marco de la NEM, confrontando la realidad educativa del país con las expectativas que plantea este modelo. A través de un análisis crítico, se explorarán las actitudes y capacidades que los docentes deben desarrollar para enfrentar los retos actuales y se discutirá la importancia de la formación continua en este proceso.

Desarrollo

La innovación educativa es esencial para abordar las nuevas demandas de la sociedad contemporánea. Según Altopiedi y Murillo (2010), "las innovaciones en educación permiten encaminar el aprendizaje a la solución de problemas de calidad, cobertura, eficiencia y efectividad en el ámbito educativo". En este sentido, las competencias docentes juegan un papel crucial, ya que son los educadores quienes deben adaptarse a nuevas metodologías y modelos pedagógicos que integran las TIC en sus prácticas diarias.

Es importante precisar que la innovación educativa no es solo la adopción de nuevas tecnologías, sino un cambio en la cultura de enseñanza y aprendizaje, promoviendo el pensamiento crítico y la construcción del conocimiento de manera activa. Según Fullan (2007), la innovación en educación implica un esfuerzo deliberado y planificado encaminado a mejorar cualitativamente los procesos educativos, basándose en la experimentación de nuevas metodologías, estrategias y recursos.

Un estudio realizado por Vera-Sagredo et al. (2020) revela que los docentes perciben la necesidad de dedicar tiempo a la preparación de sus clases, retroalimentar a los estudiantes y trabajar en equipo para fomentar la innovación en el aula. Esta percepción es coherente con la NEM, que enfatiza la importancia de formar "personas críticas, participativas y activas que procuren procesos de transformación por la vía de la innovación" (Subsecretaría de Educación Media Superior, 2019). Sin embargo, a pesar de esta necesidad, muchos docentes enfrentan dificultades en la implementación de estas prácticas debido a la falta de formación continua y actualización en metodologías innovadoras.

La NEM establece que "la formación continua, la actualización de conocimientos de las humanidades, las artes, la ciencia, la tecnología e innovación" son fundamentales para la superación docente (Ley 30-09- 2019, Art. 14). Esto implica que los docentes deben estar en constante renovación de sus competencias, no solo en el uso de las TIC, sino también en la aplicación de metodologías que fomentan el pensamiento crítico y la creatividad en sus estudiantes. La creatividad, como señala Ponti (2001), es una habilidad esencial que permite generar soluciones innovadoras a problemas específicos, y debe ser cultivada en el aula.

Para que un docente pueda innovar en el aula, es necesario que desarrolle ciertas competencias. Según Arias Arciniegas, Giraldo Bedoya y Anaya Urbina (2017), la creatividad y la innovación son competencias fundamentales en la formación docente, ya que permiten la generación de nuevas soluciones a los problemas educativos y facilitan el desarrollo de metodologías más efectivas para el aprendizaje.

Arias Arciniegas, C. M., Giraldo Bedoya, D. P., y Anaya Urbina, L. M. (2013) proponen que las competencias se pueden clasificar en tres niveles de acuerdo con los autores Spencer y Spencer en 2002:

  • ·       El saber (conocimientos): Comprensión teórica de metodologías innovadoras y estrategias de enseñanza.
  • ·       El hacer (habilidades): Aplicación práctica de las metodologías y herramientas tecnológicas en el aula.
  • ·       El ser (actitudes y valores): Disposición para la experimentación, apertura al cambio y enfoque en la mejora continua.

En este sentido, la NEM enfatiza la necesidad de que los docentes no solo posean conocimientos en una disciplina, sino que también desarrollen habilidades didácticas que les permitan transformar sus prácticas pedagógicas de manera innovadora (Subsecretaría de Educación Media Superior, 2019).

Además, la NEM promueve un enfoque colaborativo en el trabajo docente, donde los cambios se desarrollan con y para la comunidad educativa. Esto requiere que los docentes no solo sean receptores de información, sino que se convertirán en agentes de cambio, capaces de reflexionar sobre su práctica y adaptarse a las necesidades de su contexto educativo. La colaboración entre docentes, directivos y la comunidad escolar es fundamental para crear un ambiente propicio para la innovación.

El trabajo en equipo no solo enriquece la práctica docente, sino que también permite a los educadores compartir experiencias y estrategias que han demostrado ser efectivas. La creación de comunidades de aprendizaje puede ser una herramienta poderosa para fomentar la innovación, ya que permite a los docentes aprender unos de otros y desarrollar un enfoque más integral hacia la enseñanza. Según Fullan (2002), "la colaboración es un elemento clave para el cambio educativo, ya que permite a los docentes trabajar juntos para resolver problemas y mejorar la práctica".

Sin embargo, a pesar de la claridad de estos principios, la realidad educativa en México muestra un rezago significativo así como en otros países vecinos. Las mediciones de diversos instrumentos aplicados en educación básica y medios superiores indican que persisten deficiencias en áreas fundamentales como la comunicación, las matemáticas y las ciencias (Subsecretaría de Educación Media Superior, 2020). Esto sugiere que, aunque el modelo educativo actual establece un marco teórico sólido, su aplicación práctica puede llegar a enfrentar obstáculos que deben ser superados.

Uno de los principales desafíos es la resistencia al cambio por parte de algunos docentes, quienes pueden sentirse inseguros ante la adopción de nuevas metodologías y tecnologías. Esta resistencia puede estar relacionada con la falta de formación adecuada y el temor a no cumplir con las expectativas de la NEM.

Como señala Fuentealba e Imbarack citado por Vera-Sagredo, AJ, Constenla-Núñez, JA y Jara-Coatt, PA (2020).  La innovación no debe ser impuesta, sino construida de manera colaborativa con la comunidad educativa. Sin embargo, en México a veces la rigidez de planes y programas de estudio, junto con la falta de recursos tecnológicos en muchas escuelas, limita la capacidad de los docentes para experimentar con nuevas estrategias.

La brecha digital es otro desafío importante. Mientras que algunas instituciones cuentan con acceso a herramientas tecnológicas avanzadas, otras carecen de infraestructura básica para la implementación de tecnologías educativas, lo que genera desigualdad en oportunidades de innovación dentro del sistema educativo (Granados, Vargas y Vargas, 2020).

Es fundamental que las instituciones educativas ofrezcan apoyo y recursos para facilitar esta transición, brindando capacitación y oportunidades de desarrollo profesional que permitan a los docentes sentirse seguros y competentes en su práctica, donde desarrollen habilidades caritativas.

La formación continua es, por tanto, una estrategia clave para superar estos desafíos. Según el artículo 14 de la Ley Reglamentaria del Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es responsabilidad del Estado garantizar la formación continua de los docentes en tecnologías e innovación educativa (Cámara de Diputados, 2019). Esto implica que las instituciones educativas deben estar dispuestas a invertir en el desarrollo profesional de sus docentes, ofreciendo programas de capacitación que aborden las necesidades específicas de cada contexto. Sin embargo, en la práctica, muchos docentes no reciben capacitación suficiente para incorporar estrategias innovadoras en sus clases.

Además, es importante que la formación continua no se limite a la adquisición de conocimientos teóricos, sino que también incluya la práctica reflexiva y la aplicación de nuevas metodologías en el aula. La formación debe ser un proceso dinámico y colaborativo, donde los docentes puedan compartir sus experiencias y aprender unos de otros. Esto no solo enriquecerá su práctica, sino que también fomentará un sentido de comunidad y pertenencia entre los educadores.

Conclusiones

La innovación educativa es un componente esencial para el desarrollo de competencias docentes en el contexto de la Nueva Escuela Mexicana. A pesar de las intenciones del modelo educativo actual, la realidad muestra que aún existen barreras significativas que impiden su implementación efectiva. Es fundamental que se priorice la formación continua de los docentes, así como la creación de espacios colaborativos que fomenten la innovación y el trabajo en equipo. Solo así se podrá avanzar hacia una educación que responda a las exigencias del siglo XXI y que forme a estudiantes capaces de transformar su entorno.

La NEM tiene el potencial de transformar la educación en México, pero su éxito dependerá de la capacidad de los docentes para adaptarse a nuevas realidades y de la disposición de la comunidad escolar para apoyar este proceso. La formación continua y la reflexión sobre la práctica son elementos clave que deben ser promovidos para garantizar que la innovación educativa se convierta en una realidad en las aulas mexicanas.

Resultando ser fundamental para lograr esta verdadera innovación educativa, que el Estado y las instituciones educativas fortalezcan la formación y actualización docente en metodologías innovadoras, fomenten el trabajo colaborativo dentro de las escuelas y proporcionen los recursos necesarios para la implementación de nuevas tecnologías. Solo a través de un enfoque integral que involucre a todos los actores del sistema educativo se podrá garantizar una educación de calidad acorde con las necesidades del mundo actual.

 

Referencias bibliográficas

Altopiedi, M. y Murillo, F. J. (2010). Innovación educativa: Un enfoque para la mejora de la calidad en la educación. Revista de Educación, 353, 45-67.

Arias Arciniegas, C. M., Giraldo Bedoya, D. P., & Anaya Urbina, L. M. (2013). Competencia creatividad e innovación: Conceptualización y abordaje en la educación. Katharsis–Institución Universitaria de Envigado 0124-7816, No. 15, pp. 195-213.

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2019). Ley reglamentaria del artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de mejora continua de la educación. Diario Oficial de la Federación.

Fullan, M. (2002). El líder del cambio. San Francisco, CA: Jossey-Bass.

Granados, A., Vargas, M., y Vargas, L. (2020). Tecnología e innovación en la educación: retos y oportunidades. Ediciones Académicas.

Ponti, M. (2001). La creatividad en el aula: Un enfoque práctico. Educación y Creatividad, 5(2), 23-34.

Subsecretaría de Educación Media Superior. (2019). La Nueva Escuela Mexicana: Principios y orientaciones pedagógicas. Secretaría de Educación Pública.

Vera-Sagredo, AJ, Constenla-Núñez, JA y Jara-Coatt, PA (2020). Actitudes y capacidades frente a la innovación educativa: Desde la percepción de docentes y directivos de establecimientos educativos de la región del Biobío, Chile. Revista de Investigación Educativa , 38(1), 15-30.

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