“Competencias Docentes para la Innovación
Educativa en la Nueva Escuela Mexicana”
Iveth Bocanegra Esquivel
Resumen:
En un
entorno globalizado y tecnológico la Nueva Escuela Mexicana (NEM) busca mejorar
la calidad de la enseñanza mediante la innovación, lo que requiere que los
docentes desarrollen habilidades y actitudes adecuadas. En este artículo se
destaca que la innovación no solo implica la adopción de nuevas tecnologías,
sino un cambio en la cultura educativa que fomente el pensamiento crítico y la
colaboración. A pesar de las intenciones del modelo educativo, persisten
desafíos como la resistencia al cambio, la falta de formación continua y la
brecha digital. Para superar estos obstáculos, se enfatiza la necesidad de una
formación continua efectiva y la creación de espacios colaborativos que
permitan a los docentes compartir experiencias y estrategias. El éxito de la
NEM dependerá de la capacidad de los educadores para adaptarse y de la
disposición de la comunidad escolar para apoyar este proceso.
Palabras
Clave: Innovación educativa, Competencias docentes, Nueva Escuela Mexicana
(NEM), Formación continua, Tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), Cambio educativo/pedagógico.
Introducción
La
educación en México enfrenta un desafío crucial en el contexto de la
globalización y la rápida evolución de las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC). La Nueva Escuela Mexicana (NEM) se presenta como un modelo
educativo que busca responder a estas exigencias, promoviendo la innovación
educativa como un pilar fundamental para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje,
convirtiéndose así la innovación
educativa en un pilar fundamental para mejorar la calidad de la enseñanza y
garantizar que los docentes posean las competencias necesarias para enfrentar
los desafíos del nuevo modelo educativo.
Este
ensayo tiene como objetivo analizar las competencias docentes necesarias para
implementar la innovación educativa en el marco de la NEM, confrontando la
realidad educativa del país con las expectativas que plantea este modelo. A
través de un análisis crítico, se explorarán las actitudes y capacidades que
los docentes deben desarrollar para enfrentar los retos actuales y se discutirá
la importancia de la formación continua en este proceso.
Desarrollo
La
innovación educativa es esencial para abordar las nuevas demandas de la
sociedad contemporánea. Según Altopiedi y Murillo (2010), "las
innovaciones en educación permiten encaminar el aprendizaje a la solución de
problemas de calidad, cobertura, eficiencia y efectividad en el ámbito
educativo". En este sentido, las competencias docentes juegan un papel
crucial, ya que son los educadores quienes deben adaptarse a nuevas
metodologías y modelos pedagógicos que integran las TIC en sus prácticas
diarias.
Es
importante precisar que la innovación educativa no es solo la adopción de
nuevas tecnologías, sino un cambio en la cultura de enseñanza y aprendizaje,
promoviendo el pensamiento crítico y la construcción del conocimiento de manera
activa. Según Fullan (2007), la innovación en educación implica un esfuerzo deliberado
y planificado encaminado a mejorar cualitativamente los procesos educativos,
basándose en la experimentación de nuevas metodologías, estrategias y recursos.
Un
estudio realizado por Vera-Sagredo et al. (2020) revela que los docentes
perciben la necesidad de dedicar tiempo a la preparación de sus clases,
retroalimentar a los estudiantes y trabajar en equipo para fomentar la
innovación en el aula. Esta percepción es coherente con la NEM, que enfatiza la
importancia de formar "personas críticas, participativas y activas que
procuren procesos de transformación por la vía de la innovación"
(Subsecretaría de Educación Media Superior, 2019). Sin embargo, a pesar de esta
necesidad, muchos docentes enfrentan dificultades en la implementación de estas
prácticas debido a la falta de formación continua y actualización en
metodologías innovadoras.
La NEM
establece que "la formación continua, la actualización de conocimientos de
las humanidades, las artes, la ciencia, la tecnología e innovación" son
fundamentales para la superación docente (Ley 30-09- 2019, Art. 14). Esto
implica que los docentes deben estar en constante renovación de sus
competencias, no solo en el uso de las TIC, sino también en la aplicación de
metodologías que fomentan el pensamiento crítico y la creatividad en sus
estudiantes. La creatividad, como señala Ponti (2001), es una habilidad
esencial que permite generar soluciones innovadoras a problemas específicos, y
debe ser cultivada en el aula.
Para
que un docente pueda innovar en el aula, es necesario que desarrolle ciertas
competencias. Según Arias Arciniegas, Giraldo Bedoya y Anaya Urbina (2017), la
creatividad y la innovación son competencias fundamentales en la formación
docente, ya que permiten la generación de nuevas soluciones a los problemas
educativos y facilitan el desarrollo de metodologías más efectivas para el
aprendizaje.
Arias
Arciniegas, C. M., Giraldo Bedoya, D. P., y Anaya Urbina, L. M. (2013) proponen
que las competencias se pueden clasificar en tres niveles de acuerdo con los autores
Spencer y Spencer en 2002:
- · El
saber (conocimientos): Comprensión teórica de metodologías innovadoras y
estrategias de enseñanza.
- · El
hacer (habilidades): Aplicación práctica de las metodologías y herramientas
tecnológicas en el aula.
- · El ser
(actitudes y valores): Disposición para la experimentación, apertura al cambio
y enfoque en la mejora continua.
En
este sentido, la NEM enfatiza la necesidad de que los docentes no solo posean
conocimientos en una disciplina, sino que también desarrollen habilidades
didácticas que les permitan transformar sus prácticas pedagógicas de manera
innovadora (Subsecretaría de Educación Media Superior, 2019).
Además,
la NEM promueve un enfoque colaborativo en el trabajo docente, donde los
cambios se desarrollan con y para la comunidad educativa. Esto requiere que los
docentes no solo sean receptores de información, sino que se convertirán en
agentes de cambio, capaces de reflexionar sobre su práctica y adaptarse a las
necesidades de su contexto educativo. La colaboración entre docentes,
directivos y la comunidad escolar es fundamental para crear un ambiente
propicio para la innovación.
El
trabajo en equipo no solo enriquece la práctica docente, sino que también
permite a los educadores compartir experiencias y estrategias que han
demostrado ser efectivas. La creación de comunidades de aprendizaje puede ser
una herramienta poderosa para fomentar la innovación, ya que permite a los
docentes aprender unos de otros y desarrollar un enfoque más integral hacia la
enseñanza. Según Fullan (2002), "la colaboración es un elemento clave para
el cambio educativo, ya que permite a los docentes trabajar juntos para
resolver problemas y mejorar la práctica".
Sin
embargo, a pesar de la claridad de estos principios, la realidad educativa en
México muestra un rezago significativo así como en otros países vecinos. Las
mediciones de diversos instrumentos aplicados en educación básica y medios
superiores indican que persisten deficiencias en áreas fundamentales como la
comunicación, las matemáticas y las ciencias (Subsecretaría de Educación Media
Superior, 2020). Esto sugiere que, aunque el modelo educativo actual establece
un marco teórico sólido, su aplicación práctica puede llegar a enfrentar
obstáculos que deben ser superados.
Uno de
los principales desafíos es la resistencia al cambio por parte de algunos
docentes, quienes pueden sentirse inseguros ante la adopción de nuevas
metodologías y tecnologías. Esta resistencia puede estar relacionada con la
falta de formación adecuada y el temor a no cumplir con las expectativas de la
NEM.
Como
señala Fuentealba e Imbarack citado por Vera-Sagredo, AJ, Constenla-Núñez, JA y
Jara-Coatt, PA (2020). La innovación no
debe ser impuesta, sino construida de manera colaborativa con la comunidad
educativa. Sin embargo, en México a veces la rigidez de planes y programas de
estudio, junto con la falta de recursos tecnológicos en muchas escuelas, limita
la capacidad de los docentes para experimentar con nuevas estrategias.
La
brecha digital es otro desafío importante. Mientras que algunas instituciones
cuentan con acceso a herramientas tecnológicas avanzadas, otras carecen de
infraestructura básica para la implementación de tecnologías educativas, lo que
genera desigualdad en oportunidades de innovación dentro del sistema educativo
(Granados, Vargas y Vargas, 2020).
Es
fundamental que las instituciones educativas ofrezcan apoyo y recursos para
facilitar esta transición, brindando capacitación y oportunidades de desarrollo
profesional que permitan a los docentes sentirse seguros y competentes en su
práctica, donde desarrollen habilidades caritativas.
La
formación continua es, por tanto, una estrategia clave para superar estos
desafíos. Según el artículo 14 de la Ley Reglamentaria del Artículo 3° de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es responsabilidad del
Estado garantizar la formación continua de los docentes en tecnologías e
innovación educativa (Cámara de Diputados, 2019). Esto implica que las
instituciones educativas deben estar dispuestas a invertir en el desarrollo
profesional de sus docentes, ofreciendo programas de capacitación que aborden
las necesidades específicas de cada contexto. Sin embargo, en la práctica,
muchos docentes no reciben capacitación suficiente para incorporar estrategias
innovadoras en sus clases.
Además,
es importante que la formación continua no se limite a la adquisición de
conocimientos teóricos, sino que también incluya la práctica reflexiva y la
aplicación de nuevas metodologías en el aula. La formación debe ser un proceso
dinámico y colaborativo, donde los docentes puedan compartir sus experiencias y
aprender unos de otros. Esto no solo enriquecerá su práctica, sino que también
fomentará un sentido de comunidad y pertenencia entre los educadores.
Conclusiones
La
innovación educativa es un componente esencial para el desarrollo de
competencias docentes en el contexto de la Nueva Escuela Mexicana. A pesar de
las intenciones del modelo educativo actual, la realidad muestra que aún
existen barreras significativas que impiden su implementación efectiva. Es
fundamental que se priorice la formación continua de los docentes, así como la
creación de espacios colaborativos que fomenten la innovación y el trabajo en
equipo. Solo así se podrá avanzar hacia una educación que responda a las
exigencias del siglo XXI y que forme a estudiantes capaces de transformar su
entorno.
La NEM
tiene el potencial de transformar la educación en México, pero su éxito
dependerá de la capacidad de los docentes para adaptarse a nuevas realidades y
de la disposición de la comunidad escolar para apoyar este proceso. La
formación continua y la reflexión sobre la práctica son elementos clave que
deben ser promovidos para garantizar que la innovación educativa se convierta
en una realidad en las aulas mexicanas.
Resultando
ser fundamental para lograr esta verdadera innovación educativa, que el Estado
y las instituciones educativas fortalezcan la formación y actualización docente
en metodologías innovadoras, fomenten el trabajo colaborativo dentro de las
escuelas y proporcionen los recursos necesarios para la implementación de
nuevas tecnologías. Solo a través de un enfoque integral que involucre a todos
los actores del sistema educativo se podrá garantizar una educación de calidad
acorde con las necesidades del mundo actual.
Referencias
bibliográficas
Altopiedi,
M. y Murillo, F. J. (2010). Innovación educativa: Un enfoque para la mejora de
la calidad en la educación. Revista de Educación, 353, 45-67.
Arias
Arciniegas, C. M., Giraldo Bedoya, D. P., & Anaya Urbina, L. M. (2013).
Competencia creatividad e innovación: Conceptualización y abordaje en la
educación. Katharsis–Institución Universitaria de Envigado 0124-7816, No. 15,
pp. 195-213.
Cámara
de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2019). Ley reglamentaria del
artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en
materia de mejora continua de la educación. Diario Oficial de la Federación.
Fullan,
M. (2002). El líder del cambio. San Francisco, CA: Jossey-Bass.
Granados,
A., Vargas, M., y Vargas, L. (2020). Tecnología e innovación en la educación: retos y oportunidades. Ediciones Académicas.
Ponti,
M. (2001). La creatividad en el aula: Un enfoque práctico. Educación y
Creatividad, 5(2), 23-34.
Subsecretaría
de Educación Media Superior. (2019). La Nueva Escuela Mexicana: Principios y
orientaciones pedagógicas. Secretaría de Educación Pública.
Vera-Sagredo,
AJ, Constenla-Núñez, JA y Jara-Coatt, PA (2020). Actitudes y capacidades frente
a la innovación educativa: Desde la percepción de docentes y directivos de
establecimientos educativos de la región del Biobío, Chile. Revista de
Investigación Educativa , 38(1), 15-30.
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